Entradas Héroes solitarios

Entradas Héroes solitarios
Reseñas de novelas de héroes solitarios

viernes, 20 de abril de 2012

Soy leyenda (Richard Matheson)


A mediados del siglo pasado Richard Matheson sorprendió a los amantes de la ciencia ficción con una fascinante, aunque breve, novela de vampiros titulada Soy leyenda, un titulo que no se entiende hasta que no se ha leído la obra completa.
Lo extraordinario de la novela se debe a que Matheson replantea el tema del vampirismo. No pretende al igual que otros autores anteriores a él que se vea a los vampiros como una especie de súbditos de la oscuridad a los que no se les tiene que buscar una explicación lógica, sino aceptarlos como lo que son   y combatirlos por su naturaleza cruel y malvada.
Los vampiros de Matheson son producto de una bacteria que ha infectado a todos, vivos y muertos, levantando a los primeros y haciéndolos tan violentos e irracionales como los segundos. Únicamente un hombre ha podido mantenerse a salvo de esta plaga, Robert Neville, habitante de Los Ángeles, y por consecuencia es blanco de todos los vampiros que noche tras noche, al despertar, se dan cita a las puertas de su domicilio para intentar atraparlo.
Lo único interesante de la novela no es, como sería lógico pensar, el replanteamiento del vampirismo, sino la soledad en que vive Neville, después de haber perdido a sus seres queridos y soportar que Ben Cortman, su amigo y vecino, con el que a diario acudía al trabajo,  vaya cada noche a su casa a atormentarlo gritándole: ¡Sal, Neville!
La vida de Neville es bastante monótona. Por las noches permanece en su casa encerrado, recordando cuando su mundo era normal, emborrachándose y escuchado música, mientras sus enemigos claman afuera por su garganta. Ellos no pueden entrar, pero sí que le causan destrozos. Cuando llega el día, Neville repara su casa, se aprovisiona de víveres y les devuelve la visita a los vampiros, quienes temerosos del sol se escoden a dormir donde pueden deseando que su enemigo no los encuentre.
Pero Neville sí encuentra a muchos y no siente remordimiento alguno al matarlos, aunque cada día sale con la intención de encontrar a Cortman, su vecino, quien ya lo tiene aburrido con sus mismos gritos cada noche: ¡Sal, Neville! Pero extrañamente jamás puede dar con él.
Un mal día Neville encuentra a un perro malherido y cree que su soledad, en parte, ha llegado a su fin. Pero no logra salvarlo y se sume en una profunda tristeza. No pocas veces se llega a plantear la idea de salir de noche y satisfacer los deseos de su viejo amigo Cortman. Entiende que su situación es insostenible y se da a la tarea de buscar una explicación para lo que ha ocurrido.
Aquí es donde Matheson pretende abusar un poco de la ingenuidad del lector, porque Neville, un hombre alejado totalmente de la ciencia, después de leerse unos cuantos libros logra entender el origen y los secretos de los vampiros que lo acosan. Ya hecho un científico, encuentra a una joven y no puede creer que sea cierto. Después de tres años en completa soledad, por fin está frente a un ser humano que razona y siente.
Pero en aquella joven hay algo misterioso, y Neville, aunque la ve como su salvación, no confía del todo en ella. En cuanto descubre que también está infectada, ella le revela, no sin antes dejarlo inconciente, que hay una nueva sociedad surgida de entre los vampiros, que sus miembros están dispuestos a empezar desde cero y que para ello requieren eliminar a la criatura más peligrosa que día tras día los mata mientras duermen.
Entonces Neville descubre que para sus víctimas,  los infectados, el monstruo es él. Después de matar a tantos como ha podido, ya es una leyenda.
Novela extraordinaria que lejos de lo que pueda pensarse no es de terror. Y si algo lo provoca no son los vampiros, que casi siempre le resultan al protagonista inofensivos, sino la soledad que a éste tanto atormenta. 

1 comentario: