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miércoles, 8 de agosto de 2012

El derecho divino de los reyes


Actualmente los reyes son meras figuras simbólicas,  políticos de ornato que tienen funciones representativas, tradicionales y demás con la intención de darle solidez a las instituciones, y se sostienen en sus puestos porque un movimiento social no los ha derribado.
En España, por ejemplo, el Rey está donde está porque la crisis no ha llegado todo lo lejos que puede llegar. Si colapsan las instituciones probablemente lo hará primero la menos sólida…, la monarquía.
En el Reino Unido la cosa está un poco mejor. Los ingleses quieren a su Reina. La monarquía, a diferencia del caso español, ha operado por siglos de forma ininterrumpida, es más sólida, puede durar más, a menos que cuando Doña Isabel muera… los ingleses tomen medidas radicales respecto al enorme gasto que supone un gobierno democrático, de por sí caro, pegado a una monarquía.
En fin que hoy los reyes, como figuras anacrónicas y costosas, se sostienen de milagro. Una crisis en su país puede llevarlos muy lejos, a figurar sólo en la historia. Pero no siempre ha sido así, hasta antes de que a los franceses  les diera por decapitar a diestra y siniestra, los reyes decían estar en su puesto por mandato de Dios y eso era una verdad incuestionable.
Un rey podía ser muy idiota, muy cobarde, todo lo pésimo gobernante que quisiera, pero nadie lo podía mover de su puesto. Estaba allí porque Dios así lo había querido. Aunque muchos llegaban al puesto mediante ese procedimiento que actualmente conocemos como golpe de Estado, una vez en él justificaban sus acciones aparejándolas a la voluntad del Altísimo. Su derecho a ser reyes era divino, ¿quién tenía la facultad de cuestionarlo?
Pero vino la revolución en Francia y los reyes, poco a poco, tuvieron que aceptar constituciones, parlamentos, instituciones independientes de la monarquía y demás monstruos tragadinero que actualmente tienen al mundo cerca de desaparecer por hambre.
Muchas monarquías se extinguieron, y si algunas sobrevivieron fue porque sus representantes tuvieron que tragarse su orgullo, aceptar que gobernaban por voluntad del pueblo y meterle enjundia a la demagogia, proceso que nadie que viva del Estado puede ignorar, por perverso e inmoral que pueda ser. 

2 comentarios:

  1. Para mi hace tiempo que no debería haber monarquía.
    Un beso!

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  2. La monarquía es una institución totalmente anacrónica. Va contra el principio básico de igualdad de todos los individuos... y genera un gasto muy elevado e innecesario!
    Besos,

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